Lema

Un lugar para compartir las emociones del canto belliniano.

Vincenzo Bellini (1801-1835)

Vincenzo Bellini (1801-1835)
A te, o cara, amor talora mi guidò furtivo e in pianto ....

punto de partida

"Cuando sube el telón la imaginación vuela sobre las sonoridades que se elevan desde el foso místico de la orquesta y la tragedia de Norma o la locura de Elvira llenan de nostalgia nuestros corazones y nos trasladan a un mundo irreal en el que la palabra a través del canto, a pesar de la sinrazón que esto representa, será la única verdad".





jueves, 8 de marzo de 2012

"Dionisos no siempre es el mejor aliado de Bellini", con respeto hacia mi admirado esteta Enrique Arias Valencia

Admiro, conociéndolo solamente a través de sus escritos en la red, a Enrique Arias Valencia. Espero con avidez cada una de las magistrales entradas de su blog http://ariastotelesplatonico.blogspot.com/ y lo recomiendo vivamente a todo aquél que tengas interés en el conocimiento de lo concerniente a la belleza.

En mi última entrada, Visconti, Bernstein, Callas y el público escalífero (13/11/2011), Enrique me hacía una pregunta, para mí un auténtico reto, a la que prometí dar respuesta, pero posponiedo la misma sine die.

Si repasáis los comentarios a dicha entrada, él me preguntaba acerca de la opinión que pudíéramos tener tanto los escalíferos como yo mismo de una interpretación realizada por la soprano surcoreana Sumi Jo de la escena final (Finale II) de La SonnambulaLa grabación pertenece a un concierto ofrecido en 2003 por Sumi Jo en Seúl acompañada por la Janacek Philharmonic Orchestra bajo la dirección de P. Olmi.



Como quiera que el archivo contiene la escena completa, aunque en la entrada a la que nos referimos se tratara únicamente de la cabaletta de cierre, es conveniente referirise a la totalidad de la misma y no quedar circunscritos a su sección final. Más tarde se entenderá por qué tomo esta decisión.

La voz de Sumi Jo corresponde a la de una soprano ligera, a veces llamada de coloratura. Ésta es una clasificación que no me gusta utilizar, dado que la coloratura o agilidad es una habilidad exigida en la ópera italiana decimonónica a todo tipo de sopranos, piénsese si no en las soberbias agilidades escritas por Verdi a sus superdramáticas Lady Macbeth o Abigaille, esta última, antagonista de Nabucco. En todo caso, estamos ante un instrumento muy bello, caracterizado por una escasa corporeidad, como corresponde a su naturaleza, pero con los registros perfectamente igualados y un timbre exquisitamente mórbido, cualidad esta última que se observa especialmente en la emisión de las medias voces y en unos pianissimos próximos al sonido filado. Otro asunto bien distinto es cuando la partitura exige sonoridades en mezzo forte o forte. Entonces la voz tiende a ensancharse artificialmente, por lo que pierde timbre y empiezan a vislumbrarse estridencias poco agradables.

Todo lo expuesto explica la interpretación que hace Sumi Jo de esta escena. El aria Ah! non credea mirarti, de línea extemadamente sutil y que, estando apoyada en dinámicas que van desde el pianissimo al mezzo forte, se mueve siempre en el registro central-agudo, queda admirablemente resuelta por la soprano surcoreana. La línea belcantista belliniana, exenta de estrías y cristalina como agua del manantial de los dioses del Olimpo, vuela sobre las livianas sonoridades de la orquesta y todo queda emplazado en el sitio que le corresponde. El propósito de Bellini, en cuanto a hacer creíble la suprema candidez de la difamada Amina, queda satisfecho a la perfección en la interpretación de la soprano surcoreana. Las maledicencias, que habían sembrado la duda en torno a la inocencia de la joven, son vencidas al comprobarse que las sospechosas actuaciones de Amina eran producto de su sonambulismo.. Final feliz para la protagonista y llegada del momento jubiloso encarnado en la cabaletta Ah! non giunge uman pensiero. Como es sabido por la entrada anterior, Visconti, Bernstein, Callas y el público escalífero (13/11/2011), el papel de Amina fue concebido por Bellini para Giuditta Pasta, una soprano sfogato. Para recordar las características de este tipo de soprano me remito a la entrada Ah! bello a me ritorna  (23/02/2011). A partir de aquí empiezan los problemas para Sumi Jo, pues aunque Bellini no incide especialmente en el registro central-grave de la voz y escribe una línea ondulada muy cómoda para una soprano, aparece una nueva exigencia dificilmente asumible por un instrumento de estas características: el cuerpo de la voz. Esta cabaletta necesita una voz carnosa y con color en el centro, a la vez que potente, no tanto para alzarse sobre una orquesta sonora como para poner de relevancia el gozoso triunfo de la protagonista. Y estas condiciones, que se dan con creces en las intenciones de la cantante, son inexistentes en la realidad material de su instrumento. Sumi Jo intenta suplirlas ensanchando el centro de su voz, pero como es imposible sacar agua de un pozo que no la tiene, empiezan a aparecer sonoridades que al no estar apoyadas en la columna de aire adquieren un color francamente desagradable y de calidad deficiente. La emisión de la voz cantada debe presentar características piramidales: ancha en su base y estrecha en el agudo. Pero la capacidad técnica le debe permitir a un cantante proporcionar esta pirámide de manera que el grave tenga la anchura de su base proporcionada a la altura de la pirámide y el agudo tenga el pie apoyado en la base de la misma. De esta manera, la voz presentará todo su registro proyectado y sin estridencias en el agudo ni sonidos feamente abiertos en el grave.

Si se observa atentamente el agudo emitido en el minuto 7'30'' se apreciará su poca calidad sonora tendiente al grito. Es producto de la saturación de aire que se produce en el vértice de la pirámide por el descontrol de la emisión a que conduce el ensanchamiento y falso apoyo de la columna sonora en el centro y centro-grave de la voz. Este tipo de emisión ha arruinado prematuramente a cantantes muy prometedores y atractivos en sus inicios y solamente es aceptable en voces maduras que pueden así alargar su carrera durante un breve tiempo abordando papeles de carácter, como pueda ser el caso de la condesa en Pique Dame de Tchaikovsky, que precisan más de un actor que de un cantante. Por estos motivos, cada nuevo agudo representa un problema para Sumi Jo, y así nos hará sufrir sus estridencias en el sobreagudo del minuto 8'01'' (un Mib5) y en toda la cadencia final. En el último agudo, un Sib4, el timbre ya es inexistente y, aunque la toma de sonido no lo evidencia, es una de esas sonoridades que en la sala se pierden por no tener la suficiente proyección como para recorrerla hasta su más recóndito rincón.

Mi crítica se puede entender como destructora sin piedad, pero no es esa mi intención. Únicamente intento explicar lo que como belliniano siento ante esta interpretación, pues eso es lo que me ha requerido mi amigo Enrique Arias Valencia.

Sumi Jo es inteligentísima y sabe que ha de aportar algo que distraiga en lo posible de la insuficiencia de su voz para salvar los escollos que le presenta esta cabaletta y es aquí donde empieza la parte circense de su interpretación.


Esta artista aparte de ser bellísima, tiene gracia innata y un cuerpo escultural que le proporciona una excelente presencia escénica. Estas serán sus bazas para intentar paliar las deficiencias anteriormente anunciadas. Ya desde el mismo arranque de la cabaletta, en el minuto 6'43'', Sumi Jo acompaña su canto con un bailecillo discretamente amable que puede dejarnos un tanto sorprendidos si conocemos la psicología del personaje, pero aún es más sorprendente lo que ocurre en el minuto 7'13'', justo cuando van a empezar a aparecer problemas en la emisión de los agudos. En ese momento el chal que envolvía su cuerpo cae y para nuestra sorpresa se adivina entre las transparencias de su vestido cierta parte muy llamativa de su anatomía que nos recuerda que es humana y que durante nueve meses anduvo unida a la placenta materna. ¿Qué le ha ocurrido a esta Amina para adoptar semejante actitud? A partir del minuto 8'37'' el ataque de las notas altas se hace ya tan trabado que ha de tomar alguna vez el sonido desde abajo hacia arriba. Esto, que es de una impureza estilística lamentable, es sin embargo un recurso para salir del paso de cualquier manera, pues ya no hay más chales que quitarse y únicamente resta exagerar el primitivo bailecillo, que ahora se traduce en movimientos de torso repetitivos y muy poco estéticos. 

Estimado Enrique, esto es lo que veo y oigo y tengo que manifestar que como belliniano no me satisface en absoluto. Entiendo que la actuación de Sumi Jo parezca muy fogosa,  venal, instintiva y vitalista, o sea, que presente loables atributos dionisíacos, pero creo que todo está perfectamente calculado por ella, llegando a alterar la esencia del personaje, para ocultar sus carencias.  En todo caso, recurre a un histrionismo que me lleva a pensar que Dionisos no siempre es el mejor aliado de Bellini.

En el momento de terminar mi exposición quiero dejar bien patente mi admiración por esa gran artista que es Sumi Jo, admirable por ejemplo en la Norina de Don Pasquale de Donizetti, y por supuesto mi respeto a todos los que disfrutáis con su interpretación de La sonnambula. En mi caso, por los motivos ampliamente expuestos, no es así.

Para acabar y contestando a la otra parte de tu pregunta, tengo que decirte con sinceridad, amigo Enrique, que no podría adivinar la reacción de los escalíferos, aunque sospecho que a los seguidores de Callas no les hará mucha gracia una interpretación de este talante.


El enlace de la interpretación comentada es

Os recomiendo ver este otro enlace en el que disfrutaréis de varios momentos de la soberbia interpretación que del personaje de Norina de Don Pasquale (Donizetti) hizo en el Teatro Nacional de la Zarzuela (Madrid, España) Sumi Jo en 1995.