Lema

Un lugar para compartir las emociones del canto belliniano.

Vincenzo Bellini (1801-1835)

Vincenzo Bellini (1801-1835)
A te, o cara, amor talora mi guidò furtivo e in pianto ....

punto de partida

"Cuando sube el telón la imaginación vuela sobre las sonoridades que se elevan desde el foso místico de la orquesta y la tragedia de Norma o la locura de Elvira llenan de nostalgia nuestros corazones y nos trasladan a un mundo irreal en el que la palabra a través del canto, a pesar de la sinrazón que esto representa, será la única verdad".





miércoles, 20 de abril de 2011

Acerca de la transcendencia histórica de la escena final de "Norma" (I)

Os decía en la entrada última (07-04-11) refiriéndome a la escena final de Norma:
Acerca de la trascendencia histórica de este fragmento operístico hablaremos en una entrada que ex profeso será publicada en breve. En la misma propondré para ilustrarlo un registro también histórico, pero procedente de una excelente toma cinematográfica protagonizada al igual que éste por Montserrat Caballé.
Para situarnos os invito, sin más tardanza, a conocer ese registro. Evito repetir tanto la situación dramática como la traducción del texto, pues los que tengáis necesidad de recordarlo no tenéis más que revisar la mencionada entrada anterior (Acerca de la amistad, la fidelidad y los recuerdos de juventud). La toma se hizo en el Teatro Antiguo de Orange el día 20 de julio de 1974. Se trata de una de las más logradas interpretaciones que del personaje de Norma protagonizó Caballé. Sus condiciones vocales estaban en esos momentos en un estado óptimo y con solvencia suficiente como para dar continuidad a las famosas interpretaciones que de esta tragedia lírica había realizado Callas veinte años atrás. El papel de Pollione estuvo a cargo del heroico tenor estadounidense Jon Vickers.




En su Historia de la ópera (1990, Altea, Taurus, Alfaguara, S. A., Madrid), René Leibowitz nos advierte de lo siguiente:
....exhortamos a todos aquellos que no vean en Bellini más que a un "melodista" cuyas estructuras armónicas son pobres y primitivas, a que escuchen este pasaje final del segundo acto, (se refiere a la frase de la escena final de Norma "io più non chiedo"), en el que el cromatismo, las progresiones armónicas y la escritura vocal así como de la orquesta presagian -como se ha señalado más de una vez- algunas páginas de Wagner no menos interesantes.
¿A qué páginas wagnerianas se referiría Leibowitz?, ¿habría perdido la lucidez momentánea o definitivamente? ¡Pues no, como vamos a ver seguidamente!

Wagner escribió como final de Tristán e Isolda un grandioso lied, Liebestod, en el que la reina bretona, tras la muerte de su amado Tristán, relata a todos los presentes cómo ve y siente que Tristán
"entreabre sus ojos con ternura,  resplandece con luz creciente, se inflama su corazón animoso y de sus labios deleitosos y suaves fluye un hálito dulce y puro ...... ¡Sólo lo ve ella! ¡Su alma y la de Tristán se unen en el gran Todo, sin conciencia, ¡supremo deleite!"
 En esta página wagneriana, imbuida de una belleza suprema, encontramos los mismos recursos utilizados por Bellini en el final de Norma y que nos señalaba tan certeramente Leibowitz. Por supuesto que no hay plagio, servidumbre, ni copia de ningún tipo. Wagner, a su manera, recrea los procedimientos bellinianos con total propiedad, los hace suyos y en cierto modo homenajea al compositor de esa ópera, Norma, que tanto amó y que tantas veces dirigió en el Teatro de la Ópera de Dresde del que fue director entre 1842 y 1848.

Sendas progresiones armónicas ascendentes, la principal referencia a Bellini, toman cuerpo en un primer modelo de progresión a partir del verso  Wie den Lippen/Y de sus labios para culminar en un segundo modelo de progresión sind es Wellen sanfter Lüfte?/¿es la ondulación de blandas brisas? que conduce a uno de los clímax más intensos de toda la historia de la ópera: Tristán e Isolda, Isolda y Tristán ya son Uno, ha triunfado su amor infinito sobre el trance supremo de la muerte.

Para ilustrar lo anteriormente expuesto me remito a una interpretación protagonizada por la excelente soprano wagneriana Waltraud Meier en 1999 en la Ópera de Munich bajo la dirección de Zubin Metha.  Es un curioso montaje escénico en el que Isolda canta a telón cerrado su Muerte de amor, pues no es otra la traducción de Liebestod, en presencia del mismísimo Tristán que se ha incorporado y se sitúa junto a ella tras haber muerto "para los demás". Al acabar la parte del canto ambos personajes se alejan "hacia la eternidad" agarrados de la mano. El telón se vuelve a abrir y aparecen los ataúdes de los amantes rodeados de flores y custodiados por el rey Mark y el ama Brangania. Esto enlaza  a la perfección con el final de la leyenda bretona que dice:
Los amantes fueron enterrados en tumbas vecinas y de cada una de ellas brotó un rosal. Al crecer, sus ramas se entrelazaron y se fundieron en uno solo.
Es bonito, ¿verdad? Pues a mí me gusta todavía más el final de la antigua leyenda castellana que contiene sobre la bretona la siguiente variante:
Los amantes fueron enterrados en tumbas vecinas y de cada una de ellas brotó un jazmín.  Al crecer, sus ramas se entrelazaron y  se fundieron en uno solo y dicen que a partir de entonces toda moza que se acercaba al mismo y olía sus flores al instante quedaba preñada.

Si los que poseéis conocimientos musicales queréis verificar todo lo expuesto directamente sobre las partituras, podéis acceder a las mismas en las siguientes direcciones:

Norma (ver a partir de la pág. 181)
  http://imslp.info/files/imglnks/usimg/a/a2/IMSLP06233-Bellini_Norma_Vocal_Score.pdf

Tristán e Isolda (ver a partir del segundo compás de la pág. 4)
http://erato.uvt.nl/files/imglnks/usimg/e/ee/IMSLP20353-PMLP03546-Wagner_Tristan_und_Isolde_Liebestod_fs.pdf


Visto y comprobado lo anterior, tal vez podamos afirmar sin temor a equivocarnos que si Norma no hubiera existido, Liebestod no hubiera sido escrito  tal cual lo conocemos, aunque la genialidad de Wagner habría sabido encontrar, sin duda alguna, una resolución musical totalmente adecuada al desarrollo de la más bella historia de amor jamás contada en una ópera.

Que disfrutéis con su escucha.





P. D. En la próxima entrada verificaremos la influencia de Norma en la escena final de una de las grandes óperas de Verdi.


ISOLDE
Mild und leise
wie er lächelt,
wie das Auge
hold er öffnet, -
seht ihr's, Freunde?
Seht ihr's nicht?
Immer lichter
wie er leuchtet,
Stern-umstrahlt
hoch sich hebt?
Seht ihr's nicht?
Wie das Herz ihm
mutig, schwillt,
voll und hehr
in Busen ihm quillt.
Wie den Lippen,wonnig mild,
süßer Atem sanft entweht:
Freunde! Seht
!Fühlt und seht ihr's nicht?Höre ich nur
diese Weise,
die so wunder voll und leise.
Wonne klagend,
alles sagend,
mild versöhnend
aus ihm tönend,
in mich dringet, auf sich schwinget,
hold erhallend, um mich klinget?
Heller schallend, mich umwallend,
sind es Wellen sanfter Lüfte?
Sind es Wogen wonniger Düfte
?Wie sie schwellen, mich umrauschen,
soll ich atmen,
soll ich lauschen?
Soll ich schlürfen, untertauchen?
Süß in Düften mich verhauchen?
In dem wogenden Schwall
in dem tönendem Schall,
in des Weltatems
wehendem All -
ertrinken,
versinken,
unbewußt ...
höchste Lust!









ISOLDA
Cuan dulce y suave
sonríe,
sus ojos
se entreabren con ternura...
¡Mirad, amigos!
¿No le veis?...
¡Cómo resplandece
con luz creciente!
Cómo se alza
rodeado de estrellas.
¿No lo veis?
¡Cómo se inflama su corazón
animoso!
Augustos suspiros
hinchan su pecho.
Y de sus labiosdeleitosos y suaves
fluye un hálito dulce y puro.
¡Amigos, miradle
!¿No lo percibís? ¿No lo veis?
¿Tan sólo yo oigo
esa voz
llena de maravillosa suavidad,
que cual delicioso lamento
todo lo revela
en su consuelo tierno?
Es cual melodía
que al partir de él, me penetra
resonando en mí, sus ecos deliciosos.
Esa clara resonancia que me circunda
¿es la ondulación de blandas brisas?
¿Son olas de aromas embriagadores?
¡Cómo se dilatan y me envuelven!
¿Debo aspirarlas?
¿Debo percibirlas?
¿Debo beber o sumergirme?
¿O fundirme en sus dulces fragancias?
En el fluctuante torrente,
en la resonancia armoniosa,
en el infinito hálito
del alma universal,
en el gran Todo...
perderse, sumergirse...
sin conciencia...
¡supremo deleite!

(Traducción de Eduardo Almagro para Kareol.es)




jueves, 7 de abril de 2011

Acerca de la fidelidad, la amistad y los recuerdos de juventud

Hace unas semanas recibí un correo electrónico de mi amigo Diego Medina que me retrotrajo a un pasado muy lejano en el tiempo, pero que me condujo de inmediato a reecontrarme con sensaciones de ésas que habitan en un silencioso rincón de la memoria. Como cuento con su permiso para publicarlo, reproduzco a continuación su contenido.


Querido José Miguel. Me acordaba de tu pasión belliniana. Sabía que me habías escrito sobre ella... pero hacía mucho tiempo. Al principio, deseché buscar, pero me picó ver si era capaz de encontrar lo que buscaba y ¡lo logré! Aquí te pongo lo que me escribiste hace... ¡¡más de 34 años!!. Supongo que te gustará recordarlo:

[Madrid, 18-1-77]


¡Hola Diego! Para empezar te diré que tengo escrita otra carta para ti de ayer que hoy he olvidado echar al correo. La razón de escribir otra nueva es para contarte lo de hoy martes en televisión. Han retransmitido desde la "Scala" de Milán la "Norma" de Bellini. Hace pocos minutos que ha acabado y tengo necesidad de contarle a alguien la cosa tan hermosa que he experimentado. Ha cantado la "Caballé". En verdad ha habido momentos en que me he sentido fuera de mí. ¡Es tanta la ternura y emoción que contiene la partitura! En estos momentos es cuando la "vocación" te obliga y sale fuera de forma irrevocable. ¡Por nada del mundo cambiaría mañana mi clase de armonía! Lo que siento es que aún me falta tanto tiempo para poder "crear", aunque sea lo ya "creado". "Norma" ha sido siempre una de mis óperas favoritas, pero desde ahora lo será más. Espero poder llegar a incluirla en mi futuro repertorio. Lo que no llego a comprender es como pudo Bellini crear algo tan hermoso con solo 28 años. A esa edad Beethoven aún no había escrito nada importante, a Wagner aún le faltaban 10 años para escribir su primera ópera célebre y 25 para "Tristán". Chopin andaba en los primeros valses y Bellini murió con 31 años dejando aparte de "Norma" otras ¡7! óperas, de las cuales ¡5! son obras maestras. Yo me pregunto lo que hubiera pasado de morir con 60 años ¡La vida! El final de "Norma" no tiene par en la ópera italiana. Ni el más bello fragmento de Verdi llega a acercarse a esto. Ya la oirás. Yo la tengo ya hace varios años y por Caballé. Bueno, creo que con la exaltación que tengo me estoy pasando un poco. Pero te repito que no me cabe en la cabeza como un hombre joven de 28 años pudo escribir algo semejantemente maduro...


¿Qué te parece? Me parece emocionante tu fidelidad a Bellini.


Puedes estar seguro, amigo Diego, de que me parece emocionante a mí también. Es más, después de tantos años sigo pensando lo mismo respecto a esa ópera y su catártico final. Pero lo que más me conmueve es comprobar que después de tanto tiempo no sólo recordaras mi carta, sino que la conservaras y fueras capaz de encontrarla. Tu sentido de la amistad es un privilegio que disfrutamos los que tenemos el honor de contarnos entre tus amigos...... Seguiremos hablando al respecto en nuestro próximo encuentro para visitar la muralla Zirí de Granada.

En cuanto decidí incluir en el blog una entrada acerca de estos recuerdos juveniles, pues pensé que era la mejor manera de homenajear a mi querido amigo Diego, me puse a buscar en Internet el fragmento al que alude la carta. Necesitaba, a ser posible, que fuera de la propia función histórica que dio lugar al escrito y que no era otra que aquélla que conmemoraba el 25º aniversario de las primeras representaciones que de la ópera Norma había protagonizado Callas en en Teatro alla Scala en 1952. ¡Y lo encontré! Su calidad es muy deficiente, pues debe proceder de una vieja grabación en vídeo. ¡Pero la emoción y el sentimiento belliniano siguen vigentes en tan deteriorado registro!

De él quiero destacar un detalle que no recuerdo haber percibido en su momento y que se refiere al modo en que la cámara recoge el gesto del maestro Lamberti marcando apasionadamente el "rubato belliniano" que sustenta en una célebre progresión armónica los versos Ah! Tu perdoni!/Quel pianto il dice./Io più non chiedo./Io son felice./Ah! Più non chiedo, ah, no/Contenta il rogo io ascenderò! (¡Ah! Tu me perdonas/Tu llanto me lo dice./No pido nada más/Soy feliz./¡Ah! no pido más, no/¡Feliz asciendo a la hoguera!). Acerca de la trascendencia histórica de este fragmento operístico hablaremos en una entrada que ex profeso será publicada en breve. En la misma propondré para ilustrarlo un registro también histórico, pero procedente de una excelente toma cinematográfica protagonizada al igual que éste por Montserrat Caballé.

Para los que aún no conocéis bien la ópera Norma, os diré que  tras haber confesado su culpabilidad como sacerdotisa sacrílega, pues violó sus votos por amor a Pollione, Norma ha de ascender al fuego purificador de la hoguera. Pero en ese momento se da cuenta del abandono en que van a quedar sus hijos y ruega a su padre, el sacerdote Oroveso, el perdón y un gesto de piedad hacia los infelices. Él llora y accede. Norma y Pollione se dirigen triunfantes hacia la pira que los conducirá a la eternidad. 

Aclaraciones finales.
La carta redactada por mí en 1977 contiene varios errores que quiero corregir 34 años después de haberlos cometido y lo hago en la relación que expongo a continuación:
  • Cuando Bellini compuso Norma no tenía 28 años, sino que ya había cumplido los 30.
  • Compuso en total diez óperas, no ocho como se deduce de mis apreciaciones.
  • Falleció a los 33 años, no a los 31 como indico en la carta.
  • Pido disculpas a Chopin, pues a los 28 años ya había compuesto obras más interesantes que los "primeros valses" que menciono. Entre ellas figuran los dos conciertos para piano y orquesta y las dos series de estudios para piano (op. 10 y op. 25).

Gracias por vuestro seguimiento e interés hacia este blog. Espero que disfrutéis con el final de la ópera Norma.

http://www.youtube.com/watch?v=dtFxQ0iz4Yk&feature=related


OROVESO E CORO
Norma! Deh! Norma, scolpati!
Taci? Ne ascolti appena?

NORMA
Cielo! E i miei figli?

POLLIONE
Ah! Miseri! Oh pena!

NORMA
I nostri figli?

POLLIONE
Oh pena!

OROVESO E CORO
Norma sei rea? Parla!

NORMA
Sì, oltre umana idea.

OROVESO E CORO
Empia!

NORMA
Tu m'odi.

OROVESO
Scostati.

NORMA
Deh! Deh! M'odi!

OROVESO
Oh, mio dolor!

NORMA
Son madre

OROVESO
Madre!

NORMA
Acquietati.
Clotilde ha i figli miei.
Tu li raccogli, e ai barbari
Gl'invola insiem con lei.

OROVESO
No! Giammai! Va. Lasciami.

NORMA
Ah! Padre! Ah! Padre!
Un prego ancor.

POLLIONE ED OROVESO
Oh, mio dolor!

NORMA
Deh! Non volerli vittime
Del mio fatale errore!
Deh! Non troncar sul fiore
Quell'innocente età!
Pensa che son tuo sangue,
Abbi di lor pietade!
Ah! Padre, abbi di lor pietà!

POLLIONE
Commosso è già.

NORMA
Padre, tu piangi?
Piangi e perdona!
Ah! Tu perdoni!
Quel pianto il dice.
Io più non chiedo. Io son felice.
Ah! Più non chiedo, ah, no
Contenta il rogo io ascenderò!

POLLIONE
Oh ciel! Oh ciel! Ah, sì, oh ciel!
Ah, più non chiedo!
Contento il rogo io ascenderò!

OROVESO
Oppresso è il core.
Ha vinto amor, oh ciel!
Ah, sì! Oh, duol! Oh, duol!
Figlia! Ah!
Consolarm'io mai, ah, non potrò!

POLLIONE
Più non chiedo, oh ciel!
Fia ver? Ah! Sì
Ah, sì. Oh ciel! ecc.

NORMA
Padre, ah, padre!
Tu mel prometti?
Ah! Tu perdoni!
Quel pianto il dice, ecc.

OROVESO
Ah! Cessa, infelice!
Io tel prometto, ah, sì!
Ah sì! Oh, duol! Oh, duol!
Figlia! Ah!
Consolarm'io mai, ah, non potrò!

OROVESO
Va, infelice!

NORMA
Padre, addio!

POLLIONE
Il tuo rogo, o Norma, è il mio!
Là più santo
Incomincia eterno amor!

NORMA
Padre Addio!

OROVESO Y CORO
¡Norma! ¡Oh! Norma, justifícate.
¿Callas? ¿Acaso no escuchas?

NORMA
¡Cielos! ¿Y mis hijos?

POLLIONE
¡Ay! ¡Desdichados! ¡Oh, dolor!

NORMA
¿Y nuestros hijos?

POLLIONE
¡Oh, dolor!

OROVESO Y CORO
¿Norma, eres culpable? ¡Habla!

NORMA
Sí, más allá de todo lo imaginable.

OROVESO Y CORO
¡Impía!

NORMA
¡Escúchame!

OROVESO
¡Aparta!

NORMA
¡Por piedad! ¡Escúchame!

OROVESO
¡Oh! ¡Dolor!

NORMA
Soy madre.

OROVESO
¡Madre!

NORMA
Cálmate.
Clotilde tiene a mis hijos.
Acógelos contigo
Y protégelos de los bárbaros.

OROVESO
¡No, jamás! ¡Aparta, déjame!

NORMA
¡Oh, padre! ¡Oh, padre!
Un último ruego.

POLLIONE Y OROVESO
¡Oh, dolor!

NORMA
¡Ah! No los conviertas en víctimas
de mi error fatal.
¡Ah! no los trunques, en la flor
de su inocente edad.
Piensa que son tu sangre,
y ten piedad de ellos,
¡ah, padre, ten  de ellos piedad!

POLLIONE
Se siente ya conmovido.

NORMA
¿Lloras, padre?
Llora y perdona.
¡Ah! me perdonas.
Tu llanto me lo dice.
No te pido más. Soy feliz.
¡Ah! No te pido más, ah, no.
Contenta subo a la hoguera.

POLLIONE
¡Oh cielos! ¡Oh cielos! ¡Ah, sí, cielos!
¡Ah, no pido más!
Contento subiré a la hoguera.

OROVESO
Siento el corazón oprimido.
¡Ha vencido el amor, oh cielos
¡Ah! sí. ¡Oh, dolor! ¡Oh, dolor!
¡Hija! ¡Ah!
Jamás podré, ¡ay!, consolarme.

POLLIONE
¡No pido más, oh cielos!
¿Puede ser cierto? ¡Ah, sí!
¡Ah!, sí. ¡Oh, cielos!, etc.

NORMA
¡Padre, ah, padre!
¿Me lo prometes?
¡Ah! ¡Me perdonas!
Estas lágrimas lo dicen, etc.

OROVESO
¡Ah! Cesa infeliz.
Te lo prometo, ¡ah! Sí.
¡Ah! sí. ¡Oh dolor! ¡Oh dolor!
¡Hija! ¡Ah!
¡No podré jamás consolarme!

OROVESO
¡Ve, infeliz!

NORMA
¡Padre, adiós!

POLLIONE
Tu hoguera, Norma, es la mía;
¡Más santo
Nace en ella el amor eterno!

NORMA
¡Padre, adiós!