Lema

Un lugar para compartir las emociones del canto belliniano.

Vincenzo Bellini (1801-1835)

Vincenzo Bellini (1801-1835)
A te, o cara, amor talora mi guidò furtivo e in pianto ....

punto de partida

"Cuando sube el telón la imaginación vuela sobre las sonoridades que se elevan desde el foso místico de la orquesta y la tragedia de Norma o la locura de Elvira llenan de nostalgia nuestros corazones y nos trasladan a un mundo irreal en el que la palabra a través del canto, a pesar de la sinrazón que esto representa, será la única verdad".





lunes, 7 de marzo de 2011

Vieni fra queste braccia

El acto tercero de I puritani contiene el que posiblemente sea el dúo más extenso de todo el repertorio belliniano. Gracias a la imaginación del libretista de la obra, el conde Carlo Pepoli, la protagonista femenina, Elvira, que había enloquecido en el acto primero tras creerse abandonada por su prometido, Lord Arturo Talbot, recobra la cordura momentáneamente durante el dúo al reencontrarse con su amado. A pesar de las incongruencias del desarrollo dramático de la obra, Pepoli escribió unos versos luminosos y sonoros a los que Bellini sacó todo su potencial dramático.

Este dúo está escrito en tres secciones, de las que habitualmente se suprime la segunda, siendo la de cierre un vibrante allegro, Vieni fra queste braccia, que sin desvirtuar en ningún momento los exquisitos hábitos melódicos de su autor, rompe los tópicos que sitúan a  Bellini en un perpertuo estado de melancolía. La pujanza y fuerza expresiva de este fragmento es de tal calibre que hasta la llegada de grandes títulos verdianos como puedan ser Un ballo in maschera o Aída no se volverán a encontrar momentos tan intensamente expresivos en el repertorio operístico italiano.

Ciertamente la tradición ha aportado su "granito de arena" para que esto sea posible , pues si se sigue partitura en mano cualquier interpretación de la secuencia comentada se observará cómo,  aparte de los cortes mencionados, la soprano abandona frecuentemente su parte para cantar brillantemente al unísono con el tenor. La relevancia que con tal proceder adquiere el dúo es más que evidente, pues la parte de Elvira, compuesta para la soprano sfogato Giulia Grisi, resulta un tanto gris al estar permanentemente escrita por debajo de la del tenor, que si se recuerda por entradas anteriores fue concebida para el gran Rubini.

Estos cambios en la partitura, que la dotan de una fuerza expresiva de la que carece la versión original, debieron empezar a producirse ya desde el momento del estreno, pues este papel pasó rápidamente de las sfogato Grisi o Malibrán a otras voces más corrientes de tipo ligero o lírico-ligero. En cualquier caso, al contrario que Norma, la parte de Elvira de I puritani puede ser abordada perfectamente por una soprano lírico-ligera siempre que su voz sea sufientemente corpórea y no carezca de un registro grave de cierta eficacia.


 Théâtre Italien de París. En él se estrenó I puritani en 1835


A la hora de elegir una referencia para la audición de este fragmento hay que distinguir entre los registros que poseen interés histórico y aquellos otros más modernos que son los que muestran con veracidad cómo se interpreta actualmente esta obra en los grandes teatros de todo el mundo. Entre los primeros hay que destacar, sobre cualquier otro, el archivo de audio que recoge la celebérrima interpretación que de esta obra hicieron en 1972 en el Teatro Colón de Buenos Aires las ya legendarias voces de Alfredo Kraus y Cristina Deutekom. Por su deficiente sonido este registro requiere un estudio aparte, pues se pierden muchos detalles fundamentales para apreciar la interpretación, magnífica por otra parte, de los mencionados artistas. A pesar de ello, y para tranquilidad  de los krausistas, acudiremos al mismo en cualquier  momento que resulte adecuado para comentarlo y disfrutarlo. En todo caso, para un primer acercamiento a este gran momento belliniano creo que hay que partir de un registro con una mínima calidad técnica que permita apreciarlo suficientemente en sus múltiples aspectos. Estas condiciones se dan con creces en la toma que aquí podemos oír del ensayo general de las representaciones que ofrecieron en 2009 en la Ópera de Bolonia el tenor Juan Diego Flórez y la soprano Nino Machaidze.

Sobre la interpretación de él hay que hacer notar que su voz está más madura y redonda, aunque aún no acaba de rematar el cierre de algunas frases, que en las representaciones que había dado de esta obra en Las Palmas de Gran Canaria unos años atrás y de las que oímos en su momento el aria que da nombre a este blog. En toda su interpretación la generosidad del fraseo y la limpieza en la emisión de la voz entran dentro de lo memorable. Préstese especial atención a la amplitud y brillantez extremas que da a la frase  Vien, tel ripeto: t'amo, t'amo d'immenso amor  (Ven, te lo repito: te amo, te amo con un inmenso amor) y que culmina en esa sonoridad, campanuda donde las haya, con la que aborda el Re4 en la sílaba t'amo.

El caso de la soprano Nino Machaidze (Tbilisi, Georgia, 1983) es asombroso y esperanzador al tiempo, pues a sus 26 años presenta una plenitud de medios y un dominio del estilo belcantista que auguran una carrera de campanillas, siempre y cuando la voracidad de los directores y gestores de los grandes teatros no malogren a la artista durante estos primeros años de ascenso en su carrera. A día de hoy está en posesión de unos medios más que sobrados para abordar papeles fundamentales del repertorio belliniano, que es el objeto de este blog, como puedan ser, aparte del aquí analizado, Amina de La sonnambula o Bianca de Bianca e Fernando, la primera ópera que como compositor profesional compuso el joven Bellini en 1826. Su voz  no presenta siempre una emisión inmaculada, especialmente en el ataque de algunas notas centrales, pero se ensambla magistralmente con la de Flórez y está en todo momento a su altura. Tengo que confesar que cada vez que oigo como atacan y mantienen el agudo final, un Do4 él y un Do5 ella, se me pone la piel de gallina. ¿A alguien más le ocurre algo parecido?

Espero, si ha lugar, vuestros comentarios.






ARTURO
Vieni fra queste braccia.
Amor, delizia e vita,
Vieni, non mi sarai rapita
Finché ti stringo al cor.
Ad ogni istante ansante
Ti chiamo e te sol bramo. Ah!
Vieni, vien, tel ripeto: t'amo,
T'amo d'immenso amor.

ELVIRA
Caro, non ho parola
ch'esprima il mio contento;
L'alma elevar mi sento
in estasi d'amor
Ad ogni istante ansante
Ti chiamo e te sol bramo. Ah!

I DUE
Vien, tel ripeto: t'amo,
T'amo d'immenso amor.


ARTURO
Ven a mis brazos.
Amor, delicia y vida,
Nadie te apartará de mí
Mientras que te estreche en mi corazón.
A cada instante, anhelante,
Te llamo y sólo te deseo a ti. ¡Ah!
Ven, te lo repito: te amo,
Te amo con un inmenso amor.

ELVIRA
Querido, no encuentro las palabras
Que expresen mi felicidad;
siento que se eleva mi alma
en un éxtasis de amor.
A cada instante, anhelante,
te llamo y sólo te deseo a ti. ¡Ah!

LOS DOS
Ven, te lo repito: te amo,
te amo con un inmenso amor.



5 comentarios:

Anónimo dijo...

Maravilloso blog José Miguel y un lujo tus comentarios técnicos y musicales. Al margen de quién sea el intérprete, de si se trata de una grabación actual o histórica, la figura del maestro Bellini representa para mi el mayor exponente del bel canto, aquel que hace que a los que nos gusta la ópera (entendamos o no) la amemos con fervor desmesurado. Quizá me exceda o generalice demasiado, pero creo que Bellini es la expresión viva del sentimiento. Gracias por dedicarnos tu tiempo y regalar conocimiento y arte. Pedro Pablo Morante

José Miguel Moreno Sabio dijo...

Pedro,creo que no te excedes, pues pienso como tú que "Bellini es la expresión viva del sentimiento".
Gracias por seguir el blog.

Un abrazo y te veo en el concierto. Suerte y mucho éxito.

Manuel dijo...

La interpretación es prodigiosa. A pesar de ser un "robado" se ve y escucha perfectamente. Por cierto, estos dos (Flórez y Machaidze)aparte de la calidad que mencionas, tienen auténtica "química".

Äriastóteles Platónico dijo...

Dice Pedro: "Bellini es la expresión viva del sentimiento".

Añado: mi proyecto filosófico busca restaurar el valor del sentimiento, frente a la supuesta objetividad científica.

Por lo tanto, agradezco a José Miguel que con su blog comparta este tesoro, y espero que tenga paciencia con mis comentarios de hoy, pues serán varios, si bien sólo uno por post.

Un abrazo

José Miguel Moreno Sabio dijo...

Enrique, es que Pedro es el sentimiento personificado. Es el director de la Sinfónica de Cuenca y esta tarde nos va a obsequiar en la catedral de la ciudad nada menos que con el Requiem de Mozart. A veces la vida nos trae acontecimientos que son un lujo y éste es de esos.