Lema

Un lugar para compartir las emociones del canto belliniano.

Vincenzo Bellini (1801-1835)

Vincenzo Bellini (1801-1835)
A te, o cara, amor talora mi guidò furtivo e in pianto ....

punto de partida

"Cuando sube el telón la imaginación vuela sobre las sonoridades que se elevan desde el foso místico de la orquesta y la tragedia de Norma o la locura de Elvira llenan de nostalgia nuestros corazones y nos trasladan a un mundo irreal en el que la palabra a través del canto, a pesar de la sinrazón que esto representa, será la única verdad".





viernes, 25 de marzo de 2011

Escenas de presentación de personajes (I)

Todas las entradas bajo esta etiqueta, aunque se refieran en concreto a procedimientos compositivos bellinianos, engloban aspectos comunes a los tres grandes maestros del belcanto. Nos estamos refiriendo, como es sabido, a Rossini, Donizzeti y Bellini, aunque en esta nómina habría que incluir también al primer Verdi. En este compositor, de tan novedosa fuerza dramática, las estructuras musicales de sus óperas tempranas no difieren esencialmente de las de Donizzeti o Bellini. Es más, el belcantismo de su primera ópera Oberto, Conte di San Bonifacio (1835), estrenada el mismo año que I puritani, la última obra de Bellini, aunque un tanto rudo, sin que esto pretenda ser peyorativo, sigue al pie de la letra el de Bellini pero en ningún caso es remedo del mismo. Esta cercanía conceptual evidencia que el genio de Busseto también debió aprender a escribir óperas, pues en la composición musical no hay espacio para actuaciones intuitivas. Esto debe llevarnos a valorar aún más si cabe su figura.

La presentación de los personajes centrales de las óperas belcantistas adquiere siempre un relieve, en cuanto a lo que a estructura musical se refiere, de primera magnitud y constituye frecuentemente por sí sola una escena completa. Ésta aparece secuenciada en cuatro secciones según el modelo expuesto a continuación:

1. Recitativo accompagnato. Bellini tiende a evitar a lo largo del mismo extensas secuencias en recitativo parlato mediante la frecuente introducción de pequeñas frases en cantabile que hacen de puente entre el parlato propio del "recitativo" y el melodismo en el que se asienta el "aria". Por su parte, el libretista se suele servir de un personaje secundario o a veces del coro como apoyo para conducirlo dramáticamente y propiciar la entrada del aria.

2. Cavatina. El aria de presentación de un personaje se denomina tradicionalmente así. Suele contener dos estrofas gemelas (A-A') y estar escrita en tempo lento o moderado. La linea de canto es siempre de amplia factura y la segunda estrofa (A') admite ser variada libremente por el solista.

3. Secuencia de enlace. En ella reaparece el recitativo accompagnato. Bellini hace evolucionar  generalmente la escritura de esta secuencia desde el estilo recitativo a otro plenamente  cantabile. Es un momento en el que la orquesta y el coro, siempre que haya sido llamado a participar en la escena, adquieren un protagonismo destacado en la evolución de la acción dramática.

4. Cabaletta. Su estructura es binaria al igual que la de la cavatina, pero su tempo es más veloz y se apoya en diseños rítmicos muy característicos.  Su vocalidad recurre tanto a la bravura como al uso de todo tipo de artificios virtuosísticos.



Domenico Donzelli (1790-1883)


La parte de Pollione en Norma la escribió Bellini para Domenico Donzelli, un tenor de voz amplia para el que había escrito anteriormente Rossini su Otello. Era una voz que  llamaba la atención por su corporeidad y sonoridad, por lo que entendemos que debía corresponder a lo que actualmente calificamos como tenor dramático. Del análisis de su papel en Norma podemos inferir que debía poseer un instrumento vocal de mucho peso y no excesivamente ágil, dado que Bellini evita cualquier tipo de abbellimenti y cimenta su escritura en el centro del registro. Le exige total movilidad en la tesitura comprendida entre Fa2 y Sol3 y le hace visitar puntualmente el Re2 en el registro grave y el La3 en el agudo. Excepcionalmente deberá escalar hasta el sonido Do4, conocido vulgarmente y sin razón ninguna como Do de pecho, en la escena de su presentación. En ella nos vamos a centrar seguidamente.

En esta escena el libretista F. Romani  nos decubre a un Pollione de sentimientos divididos entre su ardoroso amor hacia Adalgisa (Fior d'innocenza/Flor de inocencia), sacerdotisa al igual que Norma, y su temor a una más que posible venganza por parte de ésta (Atroce, orrenda me la presenta il mio rimorso stremo/Atroz, horrenda, así me la representa mi hondo remordimiento). En todo momento la música se sustenta en unos acentos marciales que subrayan el carácter altanero del procónsul romano y muy especialmente cuando al aproximarse hacia el altar del bosque en procesión amenazante los druidas con Norma a la cabeza, Pollione proclama que será el amor de Adalgisa su escudo protector frente a la amenaza de los mismos (Me protegge, me difende un poter maggior di loro/Me protege, me defiende un poder mayor que el suyo).

Todas las condiciones aquí descritas las encontramos en la interpretación que de este personaje hizo el extraordinario tenor Mario del Monaco en la Ópera de Berlín en 1967. Tanto su voz como su presencia escénica, ambas imponentes en todo momento cual sólida torre ebúrnea , hacen justicia certera a este singular personaje tan diferente, por su felonía, al resto de héroes masculinos bellinianos. El timbre de la voz de Del Monaco aunque "abaritonada" por momentos, obsérvese su sonoridad en la ya mencionada frase  Atroce, orrenda me la presenta il mio rimorso stremo o en la posterior Muto si spande intorno un sepolcrale orror/Mudo y sepulcral horror extendíase por doquier, conserva su contundencia y homegeneidad en todo el registro. Asumiendo que "toda aduana tiene aranceles" nos encontramos por contra con la supresión del sobreagudo (Do4) exigido por Bellini en la frase eran rapiti i sensi/estaban mis sentidos arrebatados, así como con la del Sib3 escrito al final de la cabaletta en L'empio altare abbaterò/Derribaré su impío altar. Dadas las espléndidas condiciones de belcanto dramático con las que asume esta escena Mario del Monaco no encuentro reprochable la supresión de agudos comentada, pues a cambio nos gratifica con un espectularísimo  final en el que mantiene los sonidos hasta el infinito mientras que su voz resuena desafiante en el bosque sagrado de los druidas. Así debió entenderlo el público berlinés a tenor del estallido de aplausos que se produce a la conclusión de la escena.

Antes de pasar a invitaros a disfrutar de la audición de este fragmento quiero advertiros de que tal vez muchos de vosotros encontréis sonoridades bastante fuera del estilo belcantista, concretamente de tipo verista, en la interpretación de Mario del Monaco. Esto es muy cierto y se evidencia especialmente cuando ataca frases enteras con sonidos fijos, por lo poco vibrantes, y próximos a una declamación "gritada" que nos puede recordar a la del Otello verdiano; pero tengo que deciros que conozco infinidad de grabaciones antiguas y modernas de esta obra y no he encontrado nunca ninguna en la que otro cantante dé vida con más propiedad, solidez, prestancia y entrega a este Pollione belliniano que la  del tenor que aquí nos ocupa.


















                                                    
                                                           








                                                          
                                                        



4 comentarios:

José Miguel Moreno Sabio dijo...

Nuestra querida y admirada Carmen de Lucas, novata todavía en esto de mandar comentarios al blog, me envía uno a mi dirección de correo electrónico que por su interés os quiero hacer llegar. Tengo que manifestar que estoy totalmente de acuerdo con sus apreciaciones acerca del arte y la voz de Mario del Monaco. Gracias Carmen por ser seguidora de este blog. Dice así:



"Verdaderamente espectacular y espeluznante esta interpretación de Mario del Mónaco en la que nos muestra a un cantante que no sólo es poseedor de una voz impresionante sino también de una fantástica técnica y de una gran cantidad de recursos vocales e interpretativos. En mi opinión lo definiría como un cantante de estilo belcantista, en esta obra, pero con una emisión de tipo verista y con la suficiente técnica e inteligencia vocal como para saber cuando le conviene cubrir la voz para salir espectacularmente airoso de los pasajes peligrosos. Y, además de todo esto, es guapo y tiene una planta y un porte escénico inigualable: ¡Todo un fenómeno!"

Manuel dijo...

Todavía no he podido leer en profundidad el testo, pues acabo de terminar las notas al programa del concierto de mi estreno de las SMR. Sólo he escuchado a Mario del Mónaco mientras deshacía y rehacía el artículo y joróbar.....¡¡¡SIN PALABRAS!!!!

José Miguel Moreno Sabio dijo...

Manuel, ciertamente Del Monaco interpreta esta escena de una manera que te deja estupefacto, por lo menos a mí.

Ese estreno va a ser todo un lujo para la SMR. Como sabes tengo que estar en Motril por cuestiones familiares, pero eso sí ¡pegado a la radio el día del estreno!

Äriastóteles Platónico dijo...

José Miguel: En el arte siempre me impresionan las estructuras. Impresionantemente enérgica la estructura de esta muestra de la ópera belcantista, y que encuentro, por derecho propio, clásica, en el sentido de ordenada y en justo decoro estético. Gracias de verdad por la transcripción al español de esta esplendorosa presentación de personaje.