Lema

Un lugar para compartir las emociones del canto belliniano.

Vincenzo Bellini (1801-1835)

Vincenzo Bellini (1801-1835)
A te, o cara, amor talora mi guidò furtivo e in pianto ....

punto de partida

"Cuando sube el telón la imaginación vuela sobre las sonoridades que se elevan desde el foso místico de la orquesta y la tragedia de Norma o la locura de Elvira llenan de nostalgia nuestros corazones y nos trasladan a un mundo irreal en el que la palabra a través del canto, a pesar de la sinrazón que esto representa, será la única verdad".





miércoles, 23 de febrero de 2011

Ah! bello a me ritorna

La ópera Norma (Teatro alla Scala, Milán, 1831) nos sitúa en la Galia bajo el dominio de Roma. El personaje central, la sacerdotisa druida Norma, está sutilmente perfilada en el libreto elaborado por F. Romani a partir de la tragedia Norma ossia L'infanticidio de Soumet. Bellini logra hacer de ella un retrato magistral en el que cada matiz del texto acabará transformado a través del canto en un rasgo psicológico que nos llevará a conocer los sentimientos de la sacerdotisa hasta en sus más íntimos detalles. Norma se nos muestra en todo momento como receptora de los designios divinos y como dueña de la vida, la muerte y la guerra. Pero, oculta a la vista de todos, también es una mujer que no ha dudado en traicionar sus votos sagrados por amor. Es en secreto amante del procónsul romano Pollione, así como madre de dos hijos nacidos a raíz de su sacrílega relación con él.

En la cabaletta, Ah! bello a me ritorna, que clausura al inicio de la ópera la escena de presentación de la protagonista, Norma oye impasible como el pueblo clama por la muerte del odiado procónsul romano. Ella, que se sabe abandonada por Pollione, aislada del griterío sueña con volver a ser dueña de su corazón  (Ah! bello a me ritorna del fido amor primiero/¡Ah! vuelve a mí, tan bello como en tu primer y fiel amor)  a la vez que proclama su voluntad salvadora (E contro il mondo intiero difesa a te sarò/Y contra el mundo entero tu defensa seré). Bellini despliega todo el poderío de la voz de la protagonista en estas dos frases, para de inmediato colmar de una nostalgia y sensualidad infinitas los versos Ah! riedi ancora qual eri allora, quando il cor ti diedi allora/¡Ah! regresa como entonces, cuando te entregué mi corazón.



"Ah! bello a me ritorna"

Bellini escribió el papel de Norma para la mítica Giuditta Pasta (1797-1865). Su voz, al igual que la de su rival María Malibrán (1808-1836), fue calificada en su época como soprano sfogato. Era descrita como una voz de soprano montada sobre un registro natural de contralto, lo que daba como resultado un instrumento muy sonoro, de timbre oscuro y dramático y con una tesitura amplísima que abarcaba desde el Fa2 al Do5. En contrapartida a estas virtudes era muy desigual en sus registros, siendo esto especialmente criticado en la Pasta y, si bien se adecuaba al belcanto italiano, no era apta para abordar  otros estilos y menos aún el repertorio mozartiano que ya empezaba a ser muy admirado en toda Europa en las cuatro primeras décadas del siglo XIX. Con la desaparición de Bellini y Donizetti el belcanto declinó ante el estilo dramático de Verdi y las soprano sfogato, que quedarán como voces legendarias, serán sustituidas por otras con igualdad en todos los registros y tipificadas, según cada caso, como soprano dramática, lírica o ligera. A pesar de esta evolución todavía en Verdi el papel de Violetta en La Traviata parece pensado para una voz de soprano sfogato.

G. Pasta (1797-1865)

Maria Callas, que asombraría al mundo a partir de su debut en 1947, dedicó gran parte de su carrera a revitalizar el antiguo estilo belcantista. Lo había estudiado a fondo con su maestra Elvira de Hidalgo. Su voz empezó muy pronto a ser reconocida por parte de la crítica especializada como perteneciente a aquella extinta y extraña raza de la que fueron partícipes tanto la Pasta, como Malibrán, Grisi o Colbrán. Elvira de Hidalgo alimentó la leyenda al asegurar que la voz de la Callas era la de una soprano montada sobre una base de contralto. ¡Con ella había resurgido la antigua soprano sfogato! Sea como fuere, el repertorio que, en efecto, más distinguió a la Callas de las demás sopranos de su época fue aquél con el que triunfó en su momento Giuditta Pasta.

En el fragmento aquí analizado pareciera que a través del tiempo el arte de La Divina se hubiera mimetizado con el de Bellini y viceversa, como si cada uno se retroalimentara del otro. Callas arrolla ya al inicio en los versos Quando il Nume irato e fosco chiegga il sangue dei Romani, dal druidico delubro la mia voce tuonerà/Cuando el Dios airado y tenebroso exija la sangre romana, desde el templo druídico tronará mi voz, para descender posteriormente a la categoría humana de mujer enamorada en punirlo io posso. Ma punirlo il cor non sa/castigarlo puedo. Pero mi corazón no sabe. Seguidamente un manantial de sensualidad emana a borbotones en las escalas cromáticas descendentes que escribe Bellini para la repetición de los versos Ah! bello a me ritorna/¡Ah! vuelve a mí tan bello y un rayo de nostalgia  nos prenderá en la frase  Ah! riedi ancora qual eri allora/¡Ah! regresa como eras entonces.

No creo preciso declarar mi devoción hacia Ella, pues entiendo que mis palabras me delatan. Solamente invito a todo aquél que sienta que un corazón sensible late en su pecho a que vea y oiga atentamente la interpretación que de este gran momento belliniano hizo la Callas en su célebre concierto de París de 1958. En algún momento volveremos al mismo para comentar la interpretación que realizó del aria Casta diva que antecede a esta cabaletta.



Fine al rito.
E il sacro bosco
Sia disgombro dai profani.
Quando il Nume irato e fosco
Chiegga il sangue dei Romani,
Dal druidico delubro
La mia voce tuonerà
Cadrà!
Punirlo io posso.
(Fra sè)
Ma punirlo il cor non sa.

Ah! bello a me ritorna
Del fido amor primiero,
E contro il mondo intiero
Difesa a te sarò.
Ah! bello a me ritorna
Del raggio tuo sereno
E vita nel tuo seno
E patria e cielo avrò.
Ah! riedi ancora qual eri allora,
Quando il cor ti diedi allora, ecc.
ah, riedi a me!


(Terminado el rito,
que el bosque sagrado
quede libre de profanos.
Cuando el Dios airado y tenebroso
exija la sangre romana,
desde el templo druídico
tronará mi voz.
¡Sucumbirá!
Castigarlo puedo.
(para sí)
Pero mi corazón no sabe.

¡Ah! vuelve a mí, tan bello
como en tu primer y fiel amor,
y contra el mundo entero
tu defensa seré.
¡Ah! vuelve a mí, tan bello
con tu serena mirada,
y en tu pecho vida,
patria y cielo hallaré.
¡Ah! regresa como eras entonces,
cuando te entregué mi corazón, etc.
¡ah, retorna a mí!)



P.D. ¡Ah! no os perdais el saludo final de Callas una vez situada en el centro del coro. ¿Habéis visto alguna vez de algo tan mayestático? 





6 comentarios:

Eduardo dijo...

Cierto que el saludo es muy elegante pero mayestático??? Te gusta mucho la Callas, no???

José Miguel Moreno Sabio dijo...

Eduardo, ¿conoces a muchas reinas actuales que tengan su majestuosidad? Yo, con todos los respetos hacia la nuestra, a la que admiro profundamente, no conozco a ninguna.
¿Es posible que ignores mi devoción sin límites hacia Ella? Cuando veas que en alguna parte escribo ella "con mayúscula", no lo dudes ni un momento Eduardo: me estoy refiriendo a Maria Callas.

Manuel dijo...

Lo que me sorprende de la Callas es que el cuerpo que muestra en todos lso registros es igual. No me resultan especialmente "dulces" sus agudos (en ese sentido, prefiero a la Tebaldi), pero su voz es redonda como ninguna, nunca falla ni se desiguala ni se rompe. Todo en ella es perfecto.
Por cieto, no entiendo a los "youtuberos" que no permiten insertar sus vídeos... A mí también me ha pasado en mio blog.

José Miguel Moreno Sabio dijo...

Manuel, lo que se le criticaba generalmente a la Callas era la variedad de colores que presentaba su voz. Lo que pasa es que esto era un recurso que ella utilizaba aunque no era habitual, pues en el cantante de ópera siempre se ha valorado sobre todo la igualdad en los registros. Esto se hacía más evidente aún cuando abordaba repertorio dramático del tipo "Gioconda" o "Tosca" o directamente arias de mezzosoprano como "Éboli" o "Dalila". Sus agudos eran ciertamente estridentes como en las grandes dramáticas, evidenciando lo que técnicamente se denomina "squillo", mientras que los de la Tebaldi correspondían más a los del tipo de soprano lírico-spinto, registro en el que generalmente se la incluía. Su "Mimí" o su "Butterfly" han sido papeles en los que, desde mi punto de vista, nunca tuvo rival.
Lo de los "youtuberos", ¿qué quieres que te diga?
Un abrazo.

Äriastóteles Platónico dijo...

Excelente material. Perdonemos a los youtuberos. José Miguel: hoy estaré leyendo tu blog, y pondré comentarios en cada entrada, para saber dónde voy. Espero me permitas la incursión, pues disfrutaré mucho con el paseo.

La Callas es una forma divina en la Tierra...

José Miguel Moreno Sabio dijo...

Estimado Enrique, este blog siempre esperará ansiosamente tus comentarios.

A Ella, yo la tildo de mayestática, tú de divina...., ¡nos van a tomar por locos!